Puntuación
Reseña editorial
Para 2003, Leprosy llevaba más de una década excavando en los cimientos del metal extremo mexicano. La maldición, lanzado por Discos y Cintas Denver, llega cuando la banda ya había consolidado su postura: una síntesis entre la velocidad y la precisión del thrash ochentero y la crudeza visceral del death metal de Tampa. El álbum representa un momento específico en la carrera de la banda, uno donde la intensidad y la técnica no son fuerzas opuestas sino aliadas.
Trece años después de su fundación, Leprosy se presenta aquí sin necesidad de reinventarse. El disco mantiene el equilibrio que la banda persiguió desde sus inicios: no cae en la frialdad académica ni en el caos descontrolado. Si en sus primeros trabajos predominaba la exploración, aquí el material suena más definido, más consciente de su propia identidad. No es un giro radical, sino una confirmación de qué tipo de banda son realmente, sin compromisos ni distracciones innecesarias.
La producción general refleja esa intención: claridad sin esterilidad. El death metal de Leprosy nunca fue el más oscuro; siempre permitió que la técnica respirara, que las estructuras se vieran. En La maldición ese principio se mantiene firme. Bandas como Sarcófago o el thrash más violento encontrarían aquí un punto de referencia distinto al suyo, pero igualmente necesario para entender el metal extremo del continente americano.
Un disco que funciona como fotografía de una banda que sabe exactamente qué es. esquiva con astucia sorprender, sino ratificar. Una correa de transmisión entre el metal del ochenta y la ferocidad del presente, sin pretensiones de ser nada más que eso.