Puntuación
Reseña editorial
Apenas los primeros compases te golpean: Leprosy entra sin presentaciones, con un tempo acelerado que no negocia. La voz emerge áspera, directa, sin filtros ni artificios. El peso del sonido es inmediato, construido sobre riffs que heredan la urgencia del thrash pero se retuercen hacia territorios más oscuros. No hay introito melódico ni atmósfera que prepare el terreno. Es metal extremo mexicano en estado puro: la crudeza del death metal de Tampa se entrecruza con la energía convulsa de los ochenta, y todo sucede ahora, mientras escuchas, sin tregua.
Lo que define Devorando sueños es esa fricción constante entre la técnica y la rabia. Los riffs pasa de largo anten lucimiento gratuito, sino servir a una intención compositiva que mezcla secciones densas con cambios abruptos. La banda teje pasajes donde la complejidad rítmica coexiste con la crudeza sonora, sin que una devore a la otra. Once años después de su formación en 1990, Leprosy ha absorbido las lecciones del metal extremo global para forjar algo que resuena específicamente desde México, honrando linajes sin quedar atrapado en ellos.
Hoy, este disco funciona como documento de una banda en su madurez temprana, capaz de mantener la intensidad sin sacrificar la estructura. Para quien explora el death metal y thrash metal latinoamericano fuera de los circuitos más transitados, Devorando sueños ofrece prueba de que la región generaba propuestas que merecían escucha más allá de sus fronteras.