Puntuación
Reseña editorial
En 2007, Hacavitz lanzó Katun a través de Moribund Records, un disco que captura a la banda mexicana en pleno dominio de sus herramientas compositivas. Afinaciones graves, tremolo pick sin pulir y una producción que rechaza toda suavidad conforman la base de este black metal extremo que respira el aire denso de Mesoamérica. El álbum llega en un momento donde la segunda ola del black metal mexicano ya ha consolidado su identidad distinta.
Katun representa un punto de madurez dentro del catálogo de Hacavitz. Lo que distingue este trabajo no es solo la afinación o el rasgueo: son los bateristas, cuya capacidad para desmontar la métrica esperada y construir patrones irregulares genera tensión constante. Ese tormenta con brújula, esos fills que contradicen el flujo principal, es lo que separa este material de sus predecesores. No es la potencia bruta, sino la perturbación rítmica la que genera presencia.
La producción deliberada del disco mantiene esa crudeza característica sin caer en lo inaudible. Comparado con el contexto del black metal extremo latinoamericano, Katun se sitúa más cercano a la experimentación estructural que a la ortodoxia escandinava. Las guitarras raspan como metal sin pulir, y la batería se convierte en instrumento de ruptura más que de metrónomo. Esa es la propuesta de Hacavitz: el caos como método.
Un disco que no intenta complacer. Katun es un puño cerrado que golpea de costado, donde el ritmo nunca llega donde esperas. Efectivo, áspero, sin concesiones al confort auditivo.