El país que inventó cuatro géneros y casi nadie lo cuenta

Cuando se enumeran las escenas fundacionales del metal extremo siempre salen las mismas tres: Noruega por el black metal, Florida por el death metal, el Área de la Bahía por el thrash. El Reino Unido rara vez entra en la lista, y es un error de bulto.

Porque el Reino Unido no aportó una escena. Aportó cuatro invenciones, todas en poco más de una década y casi todas en un radio de doscientos kilómetros alrededor de Birmingham: el d-beat, el grindcore, el goregrind y el death-doom. A eso hay que sumarle una quinta contribución involuntaria: el disco que le puso nombre al black metal.

Ninguna de esas cuatro cosas existía antes. Todas existen hoy, se practican en todo el mundo y tienen miles de bandas detrás. Esta guía las recorre una por una: de dónde salió cada una, qué discos la definieron y qué queda de ellas.

La materia prima: Sabbath, el punk y la NWOBHM

Todo empieza en el mismo sitio y por la misma razón. Birmingham era, en los 60 y 70, el corazón industrial de Inglaterra: fábricas, fundiciones y una clase obrera que trabajaba con metal de verdad. De ahí salió Black Sabbath, y de ahí saldría después casi todo lo demás.

Pero para entender lo que pasó en los 80 hacen falta dos ingredientes más. El primero es la nueva ola del heavy metal británico, que entre 1979 y 1982 puso a decenas de bandas a tocar rápido y a grabar barato. El segundo, y más importante, es el punk: la idea de que no hacía falta saber tocar para grabar un disco, y de que un tema podía durar cuarenta segundos.

El metal extremo británico nace justo en el punto donde esas dos cosas chocan. No es casualidad que casi todas las bandas que salen a continuación tengan un pie en cada lado.

Venom: el disco que bautizó un género sin querer

Venom — Black Metal (1982)
Venom — Black Metal (1982)

Venom, de Newcastle, publicó en 1981 "Welcome to Hell" y en 1982 el disco cuyo título acabó dando nombre a todo un género. No sabían tocar demasiado bien, la producción era un desastre y esa fue exactamente la gracia: demostraron que la actitud podía sustituir a la técnica.

Su influencia sobre Noruega es directa y está documentada en mil entrevistas: sin Venom no hay segunda ola noruega, o al menos no la que hubo. La banda ha tenido después una historia complicada, con dos formaciones reclamando el nombre, que contamos en la batalla legal entre Cronos y Mantas por el nombre de Venom.

1 · El d-beat y el crust (1980-1988)

Esta es la menos conocida de las cuatro y la que explica todas las demás.

Discharge — Hear Nothing See Nothing Say Nothing (1982)
Discharge — Hear Nothing See Nothing Say Nothing (1982)

Discharge, de Stoke-on-Trent, hizo algo aparentemente pequeño: fijar un patrón de batería —negras al bombo, contratiempo a la caja, sin adornos— y repetirlo durante todo el disco. Ese patrón se llama hoy d-beat, por ellos, y lo han usado desde Metallica hasta media escena sueca de death metal.

"Hear Nothing See Nothing Say Nothing" (1982) es el documento fundacional. Letras políticas de tres líneas, temas de minuto y medio y una producción que suena a chapa golpeada.

Amebix, Tavistock (1978)
Amebix, Tavistock (1978)

De ahí salen dos ramas. La primera es el crust, que coge el d-beat y lo hace más lento, más sucio y más apocalíptico. Amebix es la banda clave: "Arise!" (1985) y "Monolith" (1987) suenan a Motörhead tocando en una cueva, y su influencia sobre el black metal posterior es mucho mayor de lo que se admite.

Sacrilege — Behind the Realms of Madness (1985)
Sacrilege — Behind the Realms of Madness (1985)

Sacrilege, de Birmingham, hizo el mismo recorrido con Lynda Simpson a la voz y acabó derivando hacia el doom. Hellbastard, de Newcastle, es a quien se le atribuye haber acuñado la palabra «crust» en el título de una maqueta de 1986. Y Deviated Instinct, de Norwich, aportó la estética: sus portadas fijaron el aspecto visual del género.

La segunda rama de Discharge es la que nos lleva a la siguiente invención.

2 · El grindcore (1985-1989)

Si hay una aportación británica indiscutible al metal extremo, es esta. El grindcore no se inventó a medias ni en varios sitios a la vez: se inventó en Birmingham, y se puede señalar el disco.

Napalm Death — Scum (1987)
Napalm Death — Scum (1987)

Napalm Death grabó "Scum" (1987) en dos sesiones separadas por un año y con formaciones completamente distintas: para cuando salió, no quedaba ningún miembro de la primera cara en la segunda. El disco contiene «You Suffer», un tema de 1,316 segundos que sigue siendo el más corto jamás publicado.

La broma del récord tapa lo importante. "Scum" hace tres cosas que nadie había juntado: coge el d-beat de Discharge y lo acelera hasta el blast beat, coge la brevedad del hardcore y la lleva al absurdo, y coge la afinación grave y las voces guturales del death metal que empezaba a asomar. El resultado no era punk ni metal: era otra cosa.

Napalm Death (1981)
Napalm Death (1981)

Al año siguiente, "From Enslavement to Obliteration" (1988) refina la fórmula con la formación ya estable. Y en 1990, "Harmony Corruption" los lleva a grabar a Morrisound, en Florida, con Scott Burns: el grindcore británico y el death metal americano dándose la mano.

La banda sigue activa treinta y ocho años después. Hasta han llevado el grindcore a una actuación en el Tiny Desk de la NPR, que es probablemente el último sitio donde uno esperaría verlos.

El resto de la escena: Ipswich, Nottingham, Birmingham

Extreme Noise Terror — A Holocaust in Your Head (1989)
Extreme Noise Terror — A Holocaust in Your Head (1989)

Extreme Noise Terror, de Ipswich, es la otra pieza grande: dos vocalistas alternándose, más pegados al crust que al metal, y una carrera de casi cuarenta años con ocho discos. "A Holocaust in Your Head" (1989) es su declaración de intenciones.

Unseen Terror — Human Error (1987)
Unseen Terror — Human Error (1987)

Unseen Terror publicó un único álbum, "Human Error" (1987), con Mitch Harris —que después estaría veinte años en Napalm Death— y Shane Embury, que ya estaba en las dos bandas a la vez. Es un buen recordatorio de lo pequeña que era la escena: todos tocaban con todos.

Junto a ellos hubo otras que hoy no tienen ficha aquí porque Metal Archives las considera punk y no metal —Heresy, Doom, Electro Hippies, Antisect—, y esa frontera es exactamente el punto: el grindcore nació justo encima de la raya, y qué lado le toca a cada banda sigue siendo discutible.

Cerebral Fix — Life Sucks... and Then You Die! (1988)
Cerebral Fix — Life Sucks... and Then You Die! (1988)

Cerebral Fix, también de Birmingham, hizo el camino contrario: empezó en el crossover y acabó en el death metal. Cinco discos entre 1988 y 2016.

John Peel y Earache: los dos que lo hicieron posible

Nada de esto habría salido de los locales de ensayo sin dos nombres.

John Peel, el locutor de la BBC, invitó a Napalm Death a grabar una sesión en 1987. Un disc jockey de la radio pública nacional poniendo grindcore en horario de tarde le dio a la escena una legitimidad y un alcance que ninguna banda podría haberse pagado.

Earache Records, montado por Digby Pearson en Nottingham, publicó "Scum" y prácticamente todo lo demás. En cinco años pasó de ser un sello de una habitación a definir el sonido de dos géneros: además del grindcore británico, fichó a Morbid Angel, Entombed y At the Gates. Pocos sellos han tenido tanta influencia en tan poco tiempo.

3 · El goregrind (1988-1991)

Carcass — Reek of Putrefaction (1988)
Carcass — Reek of Putrefaction (1988)

Carcass, de Liverpool, aparece en 1988 con "Reek of Putrefaction", un disco cuya producción es tan mala que la propia banda ha renegado de ella durante décadas. Y aun así lo cambió todo.

Lo que hicieron fue coger el grindcore y sustituir las letras políticas por terminología médica: nombres de tejidos, procedimientos quirúrgicos, descripciones de descomposición sacadas de manuales de patología. El vocalista, Jeff Walker, y el guitarrista Bill Steer trabajaban con un diccionario médico al lado. De ahí sale el goregrind, y de ahí salen miles de bandas que hoy hacen lo mismo sin saber de dónde viene.

Carcass — Symphonies of Sickness (1989)
Carcass — Symphonies of Sickness (1989)

"Symphonies of Sickness" (1989) arregla la producción sin perder la brutalidad. Pero la verdadera anomalía es lo que viene después.

Carcass — Necroticism – Descanting the Insalubrious (1991)
Carcass — Necroticism – Descanting the Insalubrious (1991)

"Necroticism – Descanting the Insalubrious" (1991) incorpora a Michael Amott —que después montaría Arch Enemy— y convierte aquel caos en death metal técnico y melódico. Y "Heartwork" (1993) da el salto definitivo: es uno de los discos que funda el death metal melódico, y su influencia sobre Gotemburgo es directa y reconocida.

Es decir: la misma banda inventó el goregrind y contribuyó a inventar el melodic death. En cinco años.

4 · El death-doom (1990-1993)

La cuarta invención no sale de Birmingham sino de Yorkshire, y no del punk sino de la lentitud. Tres bandas, un sello y tres años.

Paradise Lost — Gothic (1991)
Paradise Lost — Gothic (1991)

Paradise Lost, de Halifax, publica "Lost Paradise" en 1990 y "Gothic" en 1991. Ese segundo disco es el acta fundacional: coge el death metal, lo frena hasta el ritmo del doom y le mete teclados, voces femeninas y melodía. Le dio nombre a un subgénero entero —el gothic metal— casi de rebote.

Paradise Lost, Halifax (1988)
Paradise Lost, Halifax (1988)

La banda siguió mutando sin parar: "Draconian Times" (1995) es su cima comercial, "One Second" (1997) y "Host" (1999) se fueron al synth pop oscuro y desconcertaron a medio mundo, y después volvieron. Treinta discos en catálogo, la banda británica con más material aquí.

My Dying Bride — Turn Loose the Swans (1993)
My Dying Bride — Turn Loose the Swans (1993)

My Dying Bride, de Bradford, llevó la misma idea al extremo opuesto: más largo, más lento y más desolado. "Turn Loose the Swans" (1993) mete violín y piano en un disco de death metal y no suena a truco. Siguen publicando y acaban de sacar una caja recopilatoria de ocho vinilos.

Anathema — Serenades (1993)
Anathema — Serenades (1993)

Anathema, de Liverpool, completa el trío con "Serenades" (1993) y después hace el viaje más largo de los tres: del death-doom al rock atmosférico, pasando por "Alternative 4" y "Judgement". A finales de los 90 ya no eran una banda de metal, y muy pocos se lo reprocharon.

A los tres los publicaba Peaceville, un sello de Yorkshire que en aquellos años hizo por el doom lo mismo que Earache por el grindcore. Se les conoce como «los tres de Peaceville» y el nombre se ha quedado.

El death metal británico

Fuera de las invenciones, el Reino Unido tuvo una escena de death metal propia que se suele pasar por alto porque coincidió en el tiempo con Florida.

Bolt Thrower — Realm of Chaos (Slaves to Darkness) (1989)
Bolt Thrower — Realm of Chaos (Slaves to Darkness) (1989)

Bolt Thrower, de Coventry, es la banda más querida de todas las que salen en este artículo. Su planteamiento no cambió nunca: tempo medio, riffs de tanque, letras de guerra y ni una concesión. "Realm of Chaos" (1989) y "The IVth Crusade" (1992) son los dos imprescindibles. Se disolvieron en 2016 tras la muerte de su batería, Martin Kearns, y decidieron no continuar.

Benediction — The Grand Leveller (1991)
Benediction — The Grand Leveller (1991)

Benediction, de Birmingham, compartió miembros con Bolt Thrower y Napalm Death —otra vez el círculo pequeño— y firmó en "The Grand Leveller" (1991) uno de los mejores discos de death metal británico. Cancer, de Telford, grabó "Death Shall Rise" (1991) con James Murphy a la guitarra y Scott Burns produciendo en Florida.

Necrosanct — Incarnate (1992)
Necrosanct — Incarnate (1992)

En la segunda fila, Necrosanct y Decomposed merecen mucha más atención de la que tuvieron. Y la generación actual mantiene el nivel: Grave Miasma y Qrixkuor hacen death metal cavernoso de primera, Sarpanitum firmó en "Blessed Be My Brothers..." (2015) un disco extrañamente luminoso, e Indesinence recupera el death-doom donde lo dejaron los de Peaceville.

Memoriam — For the Fallen (2017)
Memoriam — For the Fallen (2017)

Mención aparte para Memoriam y Vallenfyre: dos bandas montadas en los 2010 por veteranos —Karl Willetts de Bolt Thrower y Gregor Mackintosh de Paradise Lost— que nacieron literalmente del duelo, y que suenan mucho mejor de lo que un proyecto paralelo tiene derecho a sonar.

El doom: la otra tradición ininterrumpida

Si el grindcore es la aportación más citada, el doom es la más continua. Empieza con Black Sabbath en 1970 y no ha parado desde entonces.

Witchfinder General — Death Penalty (1982)
Witchfinder General — Death Penalty (1982)

Witchfinder General es el eslabón perdido entre Sabbath y todo lo que vino después. "Death Penalty" (1982) salió en plena nueva ola del heavy británico, cuando todo el mundo tocaba rápido, y ellos decidieron ir despacio. Se les ignoró en su momento y hoy son referencia obligada.

Cathedral — Forest of Equilibrium (1991)
Cathedral — Forest of Equilibrium (1991)

Cathedral lo retoma en 1991 con "Forest of Equilibrium", un disco tan lento que resulta incómodo, montado por Lee Dorrian justo después de dejar Napalm Death. Otra vez el círculo pequeño: el vocalista del disco fundacional del grindcore funda una de las bandas fundacionales del doom moderno.

Electric Wizard — Dopethrone (2000)
Electric Wizard — Dopethrone (2000)

Electric Wizard, de Dorset, publica "Dopethrone" en 2000 y establece el estándar del stoner-doom para veinte años: guitarras saturadas hasta la deformación, tempos de sonámbulo y una fascinación por el ocultismo de serie B.

Esoteric — The Pernicious Enigma (1997)
Esoteric — The Pernicious Enigma (1997)

Esoteric, de Birmingham, se va al otro extremo con el funeral doom: discos de más de una hora, temas de veinte minutos y una densidad que no admite escucha distraída. Solstice hace lo contrario, doom épico con voz limpia y espíritu de balada medieval.

Conan — Blood Eagle (2014)
Conan — Blood Eagle (2014)

La generación actual está sorprendentemente sana: Conan con su doom de volumen bestial, Warning y el clásico de culto "Watching from a Distance", Iron Void y Serpent Venom en la línea tradicional, y Godthrymm, montada por exmiembros de My Dying Bride, que acaba de publicar "Projections".

El thrash británico: la escena que llegó tarde

Es la parte más floja del conjunto y conviene decirlo. Cuando el thrash británico despegó, la Bahía y Alemania llevaban años de ventaja, y casi ninguna de estas bandas pasó de la segunda división.

Onslaught — Power from Hell (1985)
Onslaught — Power from Hell (1985)

Onslaught, de Bristol, es la excepción: "Power from Hell" (1985) es crudo y anterior a casi todo lo británico, y "The Force" (1986) aguanta la comparación con cualquiera. Siguen en activo.

Sabbat — Dreamweaver (1989)
Sabbat — Dreamweaver (1989)

Sabbat —los ingleses, no los japoneses que también tenemos en catálogo— hicieron algo distinto: thrash con letras de paganismo y mitología inglesa, y un vocalista, Martin Walkyier, que cantaba como si estuviera recitando. "Dreamweaver" (1989) es un disco conceptual basado en una novela sobre la conversión de Northumbria al cristianismo, lo cual da idea del nivel de ambición.

Xentrix — Shattered Existence (1989)
Xentrix — Shattered Existence (1989)

Xentrix, Acid Reign, Slammer, Re-Animator y Toranaga completan el cuadro. Todos publicaron entre 1988 y 1992, todos desaparecieron con el grunge y varios han vuelto en la última década. Evile retomó el hilo en los 2000 con bastante más suerte.

El black metal británico

Llegó tarde y por un camino propio: en vez de imitar a Noruega, el Reino Unido tiró por lo teatral primero y por lo pastoral después.

Cradle of Filth — Dusk and Her Embrace (1996)
Cradle of Filth — Dusk and Her Embrace (1996)

Cradle of Filth es el nombre grande y el más discutido. "The Principle of Evil Made Flesh" (1994) y "Dusk and Her Embrace" (1996) construyen un black metal sinfónico, gótico y literario que en el underground ortodoxo se odiaba y que llevó el género a un público enorme. Siguen publicando.

Bal-Sagoth — Starfire Burning upon the Ice-Veiled Throne of Ultima Thule (1996)
Bal-Sagoth — Starfire Burning upon the Ice-Veiled Throne of Ultima Thule (1996)

Bal-Sagoth llevó lo teatral al delirio: black metal sinfónico con letras de fantasía épica que ocupan páginas enteras del libreto. No hay nada parecido en ningún otro país.

Anaal Nathrakh — The Codex Necro (2001)
Anaal Nathrakh — The Codex Necro (2001)

Anaal Nathrakh, de Birmingham, hizo lo contrario: "The Codex Necro" (2001) es black metal industrial llevado al borde del ruido blanco. Akercocke mezcló death, black y progresivo con trajes de raya diplomática y una teatralidad muy británica.

The Axis of Perdition — Deleted Scenes from the Transition Hospital (2005)
The Axis of Perdition — Deleted Scenes from the Transition Hospital (2005)

The Axis of Perdition es el proyecto más extremo de todos: black metal industrial y ambient oscuro que en discos como "Deleted Scenes from the Transition Hospital" (2005) abandona la forma canción por completo.

Winterfylleth (2007)
Winterfylleth (2007)

La otra rama es la pastoral, y es la más original. Winterfylleth, Wodensthrone, Fen, A Forest of Stars y Old Corpse Road cambian el frío nórdico por el paisaje inglés: la historia anglosajona, los páramos, el folclore local. Es black metal atmosférico que no imita a Noruega porque habla de otro sitio. Craven Idol y Lychgate cubren los extremos más ásperos.

La escena hoy

A diferencia de otras escenas de los 80, esta no se apagó. Y lo que hay ahora no es nostalgia: es gente que llegó después y va por su cuenta.

Venom Prison — Animus (2016)
Venom Prison — Animus (2016)

Venom Prison, de Gales, es probablemente la banda británica más importante de la última década. Death metal con raíz hardcore, con Larissa Stupar escribiendo sobre violencia sexual, misoginia y clase con una furia que no se parece a nada del género.

Conjurer — Mire (2018)
Conjurer — Mire (2018)

Conjurer mezcla sludge, doom y post-metal con una densidad notable, y sigue publicando material en directo. Sylosis mantiene la línea del thrash técnico y gira por España con regularidad.

Ingested — Where Only Gods May Tread (2020)
Ingested — Where Only Gods May Tread (2020)

Ingested, de Manchester, es la referencia del deathcore y el slam británicos, con un octavo disco recién anunciado. Malevolence, de Sheffield, hace lo suyo entre el metalcore y el hardcore con una base de seguidores enorme.

Dvne — Etemen Ænka (2021)
Dvne — Etemen Ænka (2021)

Y en el ala más atmosférica están Dvne, de Edimburgo, con un sludge progresivo de mucha altura, y Bossk, que llevan desde los 2000 en el post-metal. Hellripper, proyecto de un solo hombre en Escocia, hace black/speed metal con una energía que recuerda a por qué empezó todo esto.

Los dos sellos que lo hicieron posible

Ninguna escena existe sin quien la publique, y aquí hubo dos que merecen tanto crédito como las bandas.

Earache Records, de Nottingham, no solo publicó "Scum": en cinco años definió el sonido del grindcore y buena parte del death metal mundial, fichando a Morbid Angel, Entombed, At the Gates, Bolt Thrower y Carcass. Pocos sellos independientes han tenido un impacto tan concentrado.

Peaceville, de Yorkshire, hizo lo mismo con el doom: los tres de Peaceville nacen ahí, y el sello sigue activo publicando a bandas como Mork. Su catálogo es, en la práctica, la historia del death-doom.

Discografía esencial: 30 discos británicos

En orden cronológico. Escuchados seguidos se entiende cómo un país pasó del punk a cuatro géneros nuevos en quince años.

  1. VenomWelcome to Hell (1981). El disco que abrió la puerta: sucio, rápido y sin oficio, y por eso decisivo.

  2. DischargeHear Nothing See Nothing Say Nothing (1982). El d-beat fijado de una vez por todas. Media escena extrema desciende de aquí.

  3. VenomBlack Metal (1982). Le puso nombre a un género entero sin proponérselo.

  4. Witchfinder GeneralDeath Penalty (1982). Doom en plena moda de tocar rápido: ignorado entonces, canónico hoy.

  5. SacrilegeBehind the Realms of Madness (1985). Crust y thrash con Lynda Simpson al frente, camino del doom.

  6. AmebixArise! (1985). Motörhead en una cueva. Su sombra sobre el black metal es más larga de lo que se admite.

  7. Napalm DeathScum (1987). El acta fundacional del grindcore, grabado con dos formaciones distintas.

  8. Unseen TerrorHuman Error (1987). Disco único, con Mitch Harris y Shane Embury: la escena cabía en una furgoneta.

  9. CarcassReek of Putrefaction (1988). Producción desastrosa y nacimiento del goregrind. Ambas cosas a la vez.

  10. Napalm DeathFrom Enslavement to Obliteration (1988). La fórmula ya afinada, con la formación estable.

  11. HellbastardHeading for Internal Darkness (1988). De aquí sale la palabra «crust».

  12. Bolt ThrowerRealm of Chaos (Slaves to Darkness) (1989). Riffs de tanque y ni una concesión, para siempre.

  13. CarcassSymphonies of Sickness (1989). El goregrind con una producción que por fin se entiende.

  14. Extreme Noise TerrorA Holocaust in Your Head (1989). Grindcore desde el lado punk de la raya.

  15. Paradise LostLost Paradise (1990). El primer paso hacia el death-doom.

  16. BenedictionThe Grand Leveller (1991). Uno de los mejores discos de death metal británico, y de los menos citados.

  17. CathedralForest of Equilibrium (1991). Tan lento que incomoda. Lee Dorrian recién salido de Napalm Death.

  18. Paradise LostGothic (1991). El acta fundacional del death-doom, y de rebote la del gothic metal.

  19. CarcassNecroticism – Descanting the Insalubrious (1991). El caos convertido en death metal técnico y melódico.

  20. Bolt ThrowerThe IVth Crusade (1992). La cima de la banda más querida de toda la escena.

  21. My Dying BrideTurn Loose the Swans (1993). Violín y piano en un disco de death metal, sin que suene a truco.

  22. AnathemaSerenades (1993). El tercer vértice de Peaceville, antes del viaje largo.

  23. CarcassHeartwork (1993). Death metal melódico antes de que Gotemburgo tuviera nombre.

  24. Cradle of FilthDusk and Her Embrace (1996). Black metal gótico y literario que llevó el género a un público enorme.

  25. Electric WizardDopethrone (2000). El estándar del stoner-doom para las dos décadas siguientes.

  26. EsotericThe Pernicious Enigma (1997). Funeral doom sin concesiones: una hora larga y ninguna prisa.

  27. Anaal NathrakhThe Codex Necro (2001). Black metal industrial en el borde del ruido blanco.

  28. The Axis of PerditionDeleted Scenes from the Transition Hospital (2005). Donde el black metal industrial abandona la forma canción.

  29. WinterfyllethThe Mercian Sphere (2010). Black metal atmosférico que habla de páramos ingleses, no de fiordos.

  30. Venom PrisonAnimus (2016). La banda británica más importante de la última década.

Preguntas frecuentes

¿El grindcore lo inventó Napalm Death?

En lo esencial, sí. Hubo precursores en varios sitios —los estadounidenses Siege, los suizos Napalm—, pero el disco que fija el género y del que descienden todos los demás es "Scum" (1987). El propio término lo popularizó Mick Harris, batería de la banda.

¿Por qué Venom cuenta si no eran black metal?

Porque le pusieron el nombre. Su segundo disco se llamaba "Black Metal" y de ahí salió la etiqueta. Musicalmente son heavy metal sucio tocado deprisa, no lo que hoy entendemos por black metal, pero su influencia sobre la escena noruega está reconocida por los propios protagonistas.

¿Qué son «los tres de Peaceville»?

Paradise Lost, My Dying Bride y Anathema: tres bandas de Yorkshire publicadas por el sello Peaceville que entre 1990 y 1993 inventaron el death-doom. Las tres acabaron muy lejos de donde empezaron, y las tres siguen en activo salvo Anathema, que paró en 2020.

¿Por qué el thrash británico no funcionó como el alemán?

Por llegar tarde y por competir en casa con dos cosas más nuevas. Cuando Onslaught o Sabbat publicaban sus mejores discos, la escena británica ya estaba entusiasmada con el grindcore y el death-doom, que eran invenciones locales. El thrash quedó como algo importado.

¿Por dónde empiezo?

Por "Scum" y "Gothic". Entre los dos resumen las dos mitades de este artículo: la velocidad de Birmingham y la lentitud de Yorkshire. Si te enganchan, sigue por "Heartwork" y "The IVth Crusade".

La escena que no sale en las listas

El Reino Unido no tiene un mito fundacional como Noruega ni una ciudad-símbolo como Tampa o San Francisco. No hubo iglesias quemadas ni un puñado de fotos icónicas que resumieran una época. Por eso se cuenta menos.

Pero si se mira lo que quedó, el balance es difícil de discutir: cuatro géneros que no existían antes y que hoy se practican en todo el mundo, dos sellos que definieron el sonido de una década entera y un puñado de bandas —Napalm Death, Carcass, Bolt Thrower, Paradise Lost— que llevan treinta y cinco años sin bajar el listón, a excepción de Bolt Thrower que plegaron en 2015 tras la muerte de su batería Martin 'Kiddie' Kearns.

Todo eso salió de un país pequeño, en su mayor parte de una sola región industrial, y en buena medida de gente que se conocía entre sí y tocaba en las bandas de los demás.

Puedes recorrer el catálogo de death metal, el de doom o el de black metal, y también la guía general del metal extremo.

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