El 26 de enero de 2025, el Tulum Night Club de Brooklyn vivió una noche que quedará grabada a fuego (y sangre) en la historia del underground estadounidense. La banda de black metal californiana Volahn, conocida por su mística ligada al ocultismo y la cultura mexica, protagonizó un ritual escénico que traspasó todos los límites de lo esperado. Lo que empezó como una noche de metal extremo terminó en una escena salida de una película de horror: sangre derramada, caos en la sala y una polémica que incendió las redes y dividió a la comunidad.
Un concierto bañado en sangre
Durante el clímax del concierto, los miembros de Volahn llevaron a cabo un ritual en el que vertieron sangre de vaca sobre el escenario y parte del público. Algunos asistentes, al principio, lo tomaron como parte del show. Pero el olor penetrante, la cantidad desproporcionada de líquido y la reacción de los responsables del local confirmaron que no era solo atrezzo: era sangre real.
Según testigos, parte del equipo de la banda ingresó al recinto con cubetas selladas que contenían el fluido, y estas fueron vaciadas sin previo aviso. El suelo quedó completamente empapado, y varios espectadores abandonaron el local entre náuseas y repulsa. «Era como estar en una carnicería endemoniada», declaró un fan en un foro de Reddit.
La reacción del local y la polémica posterior
Los propietarios del Tulum Night Club, visiblemente enfurecidos, emitieron un comunicado al día siguiente denunciando que la banda había actuado sin su consentimiento y que el recinto sufrió daños significativos, incluyendo suelos y paredes manchadas de sangre que tardaron días en limpiarse por completo.
«Nunca autorizaríamos un acto que implique materiales biológicos, mucho menos sangre real. Fue un abuso de confianza y una irresponsabilidad absoluta», afirmaron. Además, anunciaron que Volahn tiene vetada la entrada a cualquier evento futuro en su establecimiento.
El incidente generó una avalancha de comentarios en redes sociales. Mientras algunos defendían el show como una «experiencia trascendental» y propia del black metal más visceral, otros lo calificaron de grotesco, peligroso y repugnante.
Volahn responde: arte, sangre y espiritualidad
Lejos de retractarse, Volahn publicó un comunicado días después defendiendo su acción como parte de un ritual artístico ligado a sus creencias ancestrales.
«El uso de sangre es un acto simbólico de sacrificio, una forma de abrir portales espirituales a través del arte y la música. No es violencia, es transcendencia», escribieron en su cuenta oficial.
La banda, que combina la brutalidad sonora del black metal con referencias a rituales precolombinos, llevó el discurso más allá: «Nuestra música no es para todos. Y nuestros rituales tampoco. Que incomode es parte de su naturaleza».
Black metal, transgresión y rituales extremos
El caso de Volahn reabre el debate sobre los límites de la expresión artística en el metal extremo. El género siempre ha coqueteado con lo transgresor, desde la quema de iglesias en Noruega hasta conciertos plagados de sangre y simbolismo ocultista.
Pero el uso de sustancias biológicas reales, especialmente sin advertencia previa, plantea cuestionamientos éticos y sanitarios. Algunos promotores ya han declarado que endurecerán sus cláusulas para evitar incidentes similares.
Volahn logró lo que muchos buscan y pocos consiguen: ser el epicentro de una discusión encendida sobre el arte, los límites, el asco y la devoción. Para algunos, lo ocurrido en Brooklyn fue una muestra de compromiso absoluto con una estética que desafía la comodidad moderna. Para otros, una irresponsabilidad grotesca.
Lo que nadie puede negar es que, tras ese ritual sangriento, Volahn se ha inscrito a pulso en la historia reciente del black metal. Con sangre, literalmente.

