Treinta años de reinado en el death metal extremo y Monstrosity sigue en pie. Aunque fueron eclipsados por gigantes como Death, Morbid Angel y Deicide durante la explosión floridana de finales de los 80 y principios de los 90, la banda nunca dejó de entregar albums sólidos. Su debut Imperial Doom (1992) fue una declaración de intenciones, pero la marcha de Corpsegrinder Fisher hacia Cannibal Corpse marcó el rumbo de una carrera de altibajos creativos. Ahora, con solo dos miembros originales, Monstrosity presenta su séptimo trabajo, Screams from Beneath the Surface, bajo el mando del nuevo vocal Ed Webb (ex-Massacre) y una guitarra renovada. El álbum sorprende desde el arranque. "Banished to the Skies" es un viaje hacia el melodeath épico al estilo Amon Amarth, algo inesperado en estos tipos de Florida. Pero no tarda en volver el molotov: "The Colossal Rage" trae de vuelta la bestialidad cavernícola con riffs que respiran Cannibal Corpse y el Deicide clásico. Webb demuestra ser una voz brutal y efectiva, perfecta para el batacazo. "The Atrophied" lleva la frenética aún más lejos, mezclando trashing apocalíptico con segmentos de doom vikingo que contrastan con solos coloridos y melodiosos. La intención es clara: mezclar el death-thrash de la casa con toques de metal melódico épico y doom progresivo. Temas como "Fortunes Engraved in Blood" o "The Dark Aura" demuestran que el experimento funciona. Este último juega en el barro de Bolt Thrower con sus chugas pesadas y ese groove inevitable del metal de guerra. Con casi 44 minutos sin rellenos, Screams from Beneath the Surface es una experiencia energética y competente. La producción es cristalina y limpia—quizá demasiado para los que preferimos la suciedad del death metal clásico—pero permite que cada instrumento brille. El problema es que, excepto en sus momentos más violentos y viscerales, la mayoría del material se queda en esa zona de "bien, pero nada más". Cuando Monstrosity apuesta por el death-thrash puro, es cuando mejor suena. Es ahí donde habita su verdadera fuerza.