Biografía
El death metal y el thrash metal que se cocía en los ochenta necesitaban voces que gritaran desde las entrañas del caos y riffs que no pidieran perdón. ¿Quién estaba dispuesto a fusionar esa ferocidad primitiva con la precisión del thrash más visceral? ¿Quién en México se atrevería a hacerlo cuando la escena apenas despertaba? Mortuary respondió con los puños cerrados.
Mortuary nació en 1988 en plena efervescencia del metal extremo mexicano, cuando la mayoría de bandas del país miraban hacia Estados Unidos con reverencia. Su primer trabajo, Blackened Images (1990), llegó como un golpe de realidad: aquí había death metal sin concesiones, construido sobre bases de thrash que recordaban a Aborted en su crueldad estructural. El pico de intensidad llegó con Shine of the End (1995), donde demostraron que podían sostener una visión propia sin desvanecerse ante bandas internacionales de mayor presupuesto.
Mortuary merece ser escuchado hoy porque ofrecen algo que las bandas modernas han olvidado: la urgencia de una banda hambrienta sin perder el control técnico. No son tan pulidos como Abysmal Dawn, ni tan caóticos como Absu, pero en ese punto medio habitan canciones con arquitectura real, donde cada riff cumple una función y el caos tiene método. Eso, treinta años después, sigue valiendo la pena.

