Biografía
Las riffs de guitarra de Velocidad 22 funcionan con una claridad casi metódica: acordes power cerrados que se deslizan sobre progresiones menores, sin capas excesivas de distorsión, permitiendo que cada nota respire. Esa austeridad sonora es deliberada. La producción de sus trabajos mantiene una textura cruda, típica del heavy metal argentino de corte clásico, donde la batería marca tiempos rectos y el bajo no compite por protagonismo sino que sostiene. El registro vocal es directo, sin pretensiones operísticas ni alaridos histriónicos: simplemente meat and potatoes del metal tradicional, sin filtros.
De 44 Magnum extrajeron esa dureza visceral en la construcción de temas largos con secciones bien diferenciadas; de Almafuerte tomaron la cercanía lírica con la realidad barrial argentina. Alcohol y gasolina (2023) demuestra que sus riffs siguen funcionando sin necesidad de actualizaciones estéticas. Han sido referencia directa para bandas de la segunda ola del metal local que buscaban huir del progresismo y volver a lo elemental.
Velocidad 22 representa la persistencia: metal sin concesiones, sin reinvención forzada. En 2024, eso sigue siendo rareza. Escúchalos si el heavy metal de cimientos sólidos es tu refugio.


