Puntuación
Reseña editorial
En 2022, casi un cuarto de siglo después de su fundación, Thornafire lanzó Rituales acústicos a través de Umbrium Records. El título mismo sugiere una paradoja deliberada: un álbum de metal extremo que abraza la intimidad de lo acústico. Esa tensión entre lo íntimo y lo caótico define el territorio que los chilenos han habitado desde sus inicios.
Este trabajo representa un giro significativo en la trayectoria de Thornafire. Mientras que su legado se construyó sobre la colisión entre death metal técnico de precisión y texturas casi indescifrables, Rituales acústicos parece replantear esa ecuación. La banda no abandona sus raíces en la disonancia y la complejidad rítmica, pero las filtra a través de una lente que prioriza la vulnerabilidad instrumental. Es una propuesta que desafía las expectativas sin renunciar a la identidad que los ha caracterizado.
El sonido general del álbum mantiene esa convivencia incómoda entre estructura y anarquía que siempre fue la marca de Thornafire. La producción da la espalda a claridad total ni envuelve todo en reverberación artificial; existe en ese espacio liminal donde la precisión y la interferencia comparten espacio. Bandas como Morbid Angel en su fase experimental o grupos de death metal técnico que exploraron territorios acústicos ofrecen algunos puntos de referencia, aunque la perspectiva chilena mantiene su propio camino.
No es un álbum cómodo, ni está pensado para serlo. Rituales acústicos es la grabación de una banda que se rehúsa a elegir entre la claridad y el ruido: insiste en que ambos pueden coexistir. Una cuerda que vibra en la oscuridad, sin necesidad de resolverse.