Cycle of the Dying Sun (Dawn of Ashen Realms)
Runemagick- Año
- 2025
- Tipo
- full-length
- País
- SE
- Sello
- Hammerheart Records
Puntuación
Reseña editorial
En 2025, Runemagick regresa con Cycle of the Dying Sun (Dawn of Ashen Realms), un viaje descendente hacia territorios donde el death metal y el doom se retuercen en abrazo mortal. La banda sueca ha cultivado durante años una estética de podredumbre medieval, y este lanzamiento en Hammerheart Records parece profundizar en esa obsesión por la decadencia cíclica. Los primeros compases ya establecen el tono: guitarras asfixiantes, un groove hipnótico que elude con determinación velocidad sino peso acumulativo, y una atmósfera que respira como cadáver en putrefacción avanzada.
Su mayor mérito reside en su paciencia compositiva. Mientras bandas como Winter optan por la densidad apocalíptica pura, los suecos construyen sus temas con la precisión de un alquimista maldito. Los riffs secundarios se retuercen bajo los principales, creando texturas de death-doom verdaderamente sofocante. La producción favorece el lodo sonoro sin perder definición en los patrones rítmicos, elemento crucial para que el material no colapse bajo su propio peso.
Este full-length dialoga naturalmente con trabajos recientes como Vitriseptome de Mitochondrion (2024), ambos demostrando que el death metal extremo aún tiene grietas inexploradas. La influencia de Severe Torture asoma en ciertos pasajes, pero Runemagick rechaza la velocidad de los holandeses para abrazar rituales más lentos. Las vocalizaciones del vocalista penetran como lamentos desde bóvedas olvidadas, nunca anulando la instrumentación sino integrándose en ella como un instrumento más de castigo.
Para quienes busquen death-doom que rechace la comodidad melódica y la claridad, esta entrega es obligatoria. Runemagick no intenta ser accesible ni moderno; es arqueología de ruina pura. El tiempo dilatado, los riffs que asfixian y el sentido de futilidad permanente convierten a Cycle of the Dying Sun en una declaración de intenciones brutal. Recomendado para devotos del doom más lóbrego y el death metal que desdeña las modas.