Puntuación
Reseña editorial
En 2016, Rotten Sound regresaba a los circuitos del grindcore más virulento con Abuse to Suffer, un registro que confirmaba su posición como guardianes del caos sonoro finlandés. Bajo el sello Season of Mist, la banda finlandesa construye un álbum donde la ferocidad se mezcla con la precisión rítmica, alejándose deliberadamente de cualquier concesión melódica. Los primeros compases establecen un territorio hostil donde los bajos gruñen como bestias encadenadas y la batería actúa como metralleta de doble pedal sin piedad.
Lo que distingue este trabajo es su rechazo a los efectismos baratos. Frente a propuestas más cercanas al death metal brutal como Make Them Beg for Death de Dying Fetus, Rotten Sound mantiene la esencia minimalista del grindcore, con riffs cortantes que perforan sin necesidad de épicas desmesuradas. Cada canción funciona como un puñetazo directo al mentón: corta, efectiva y diseñada para desorientar. La producción cruda acentúa esta intención, rechazando el pulido excesivo que otros colegas adoptan.
Los vocales de Mika Lammli son pura rabia visceral, gritando proclamas nihilistas sobre la industria y la podredumbre social. Su trabajo recuerda al veneno del que exhibe Terrorizer, aunque con mayor énfasis en la claridad lírica dentro del caos. La batería de Jarri Laine proporciona el esqueleto rítmico que sostiene toda la estructura, demostrando que en el grindcore la velocidad sin control es menos valiosa que la intención destructiva.
Aunque el álbum no reinventa rueda alguna en el género, su ejecución sin compromiso lo posiciona como una declaración de principios. Abuse to Suffer es un álbum para quienes entienden que el grindcore debe abrirse como una herida, no amenizar como banda sonora de destrucción. Lejos de ser meramente competente, es un recordatorio de por qué Rotten Sound sigue siendo relevante en un género que rechaza la relevancia comercial.