Puntuación
Reseña editorial
En 2007, Reverend Bizarre cierra su trilogía de estudios con un álbum que rezuma pesadez y desesperación a través del doom metal más lento y asfixiante. "III: So Long Suckers" es el epitafio perfecto de una banda que nunca se conformó con las convenciones del género, eligiendo en su lugar una aproximación casi funeraria al metal extremo. Los riffs se arrastran como lápidas, las voces roncan entre susurros y gritos cavernosos, y la atmósfera general es la de alguien contemplando el abismo sin parpadear ni apartar la vista.
La propuesta de Reverend Bizarre aquí se afinca en esa tradición del doom finlandés que comparten bandas como Candlemass, pero con una brutalidad mucho más directa y menos romántica. Donde otros buscan la melancolía, estos finlandeses persiguen la putrefacción sonora. Los temas se despliegan sin prisa pero sin pausa, permitiendo que cada nota resuene en el vacío antes de dar paso a la siguiente. Es un álbum que exige paciencia y, francamente, un estado mental de total rendición.
Comparado con trabajos de la época como Eclipse de Amorphis o A Line of Deathless Kings de My Dying Bride, este cierre de trilogía se niega a cualquier concesión melódica. No hay sintetizadores suavizando el golpe ni armonías que aliviaren la tensión. Solo hay riffs lentos y pesados, bajos que vibran en el pecho y una producción que mantiene cada instrumento en primer plano, sin esconderse en reverberación.
Quien busque doom metal sin filtros, donde la tristeza se convierte en hostilidad, encontrará aquí su piedra de toque. "III: So Long Suckers" no es un disco amable, ni está diseñado para serlo. Es el testimonio de una banda que prefirió morir de pie antes que transformarse. Para amantes de Ahab y Winter, este es territorio obligatorio.