Puntuación
Reseña editorial
En 2014, cuando Ne Obliviscaris lanzó Citadel a través de Season of Mist, la banda australiana ya cargaba con una pregunta incómoda: ¿qué hacer cuando tu debut ha sido demasiado ambicioso? Portal of I dejó un rastro de admiradores fervorosos y críticos confundidos. Tres años después, la banda volvía sin saber si debía validar los excesos de ese primer disco o corregirlos. Citadel responde con una obra que todavía busca su equilibrio entre la furia y la experimentación.
El álbum sostiene la violín como elemento central, aunque aquí funciona menos como accesorio decorativo y más como instrumento que dialoga con el metal extremo. Los pasajes entre brutismo instrumental y momentos de respiro melódico revelan una banda consciente de su propia tendencia a la divagación. No obstante, Citadel aún padece de lo que la propia trayectoria posterior de Ne Obliviscaris reconoce: experimentos que se extienden sin justificación narrativa clara. Comparado con trabajos de complejidad similar como los de Gorguts o Ulcerate, el disco carece de la cohesión que vendría después.
¿Fue Citadel un paso necesario hacia la madurez, o una estación de tránsito que la banda preferiría olvidar? Lo cierto es que el trabajo contiene semillas de lo que Urn (2017) lograría perfeccionar: la tensión como arquitectura compositiva. Escucharlo ahora es ver a una banda aprendiendo sus propios límites en tiempo real.