Puntuación
Reseña editorial
Desde las tinieblas (2003) llega cuando Mastifal ya ha demostrado su hambre en el underground argentino. Tres años después de Holocausto mental, la banda vuelve con un disco que promete profundizar en esa fusión de groove metal visceral y texturas melódicas del death metal europeo que los define. Este álbum funciona como confirmación de propósitos: riffs pegadizos y voces que cavan hondo en la materia oscura del género.
La composición del disco se sostiene sobre estructuras donde el groove y la melodía compiten sin rendirse. Mastifal construye sus temas con una energía que oscila entre pasajes rítmicos aplomados y quiebres melódicos que rompen la monotonía. Los tiempos varían lo suficiente como para mantener la atención: no hay aquí la rigidez de bandas más lineales, pero tampoco la fragmentación excesiva. Es metal que busca golpear sin perder el hilo narrativo de cada composición.
La producción, típica del independiente argentino de principios de los 2000, graba bien el peso de las guitarras sin pulir demasiado las aristas. Comparado con la crudeza de Massacre o la precisión más europea que otros buscaban entonces, Desde las tinieblas encuentra su lugar: es un disco que abraza su contexto local sin renunciar a sonar como metal extremo de verdad. Funciona porque acepta lo que es.