Puntuación
Reseña editorial
Rebirth (2012) expone los límites de la visión solipsista de Wrest con una crudeza que divide aguas. Catorce años después de fundar Leviathan en San Francisco, el proyecto mantiene su obsesión por la angustia existencial, pero aquí el aislamiento compositivo se convierte en debilidad. La producción deficiente no es atmósfera: es negligencia. El black metal de uno solo funciona cuando la economía sonora sirve al propósito emocional; aquí parece justificar la ausencia de ideas claras. El disco respira monotonía donde debería respirar tortura.
Lo que rescata el álbum es su honestidad brutal: Wrest no concede nada al oyente ocasional. Hay momentos donde la crudeza del sonido y la densidad rítmica confluyen en pasajes genuinamente sofocantes. Pero la falta de variación y la producción opaca entorpecen la escucha repetida. Leviathan sigue siendo una propuesta perturbadora, aunque aquí el proyecto se ahoga en sí mismo.
Veredicto: un disco que confirma la obsesión creativa de Wrest pero demuestra por qué incluso el black metal más experimental necesita decisiones sonoras deliberadas. Solo para devotos del caos absoluto. Compara con The Tenth Sub Level of Suicide de Teitanblood.