WebMetalExtremo
Ad Nauseam cover
Año
2026
Tipo
EP
País
España
Sello
Coffin Entrails Sound
Duración
14:59
Temas
4

Puntuación

8.92 votos
Editorial 9.0

Reseña editorial

El olor a tumba llega antes que el primer riff

Antes siquiera de darle al play hay algo que ya te está hablando: la portada. Hacía tiempo que no me quedaba tan pillado mirando la presentación física de un disco, por fuera y por dentro. Hay trabajos que antes de sonar ya desprenden algo, una especie de aviso, y con Ad Nauseam me ha pasado exactamente eso. Me recordó inevitablemente a cuando hace décadas entraba en la calle Tallers de Barcelona dispuesto a comprar algún disco sin demasiada información. No había Spotify, no había YouTube, no tenías veinte reseñas abiertas en el móvil. Mirabas una portada, le dabas la vuelta, intuías algo y te la jugabas. Y curiosamente, cuando una portada te gritaba que ahí dentro había algo bueno, casi siempre acertaba. Con Ad Nauseam he vuelto a sentir aquello. Cuando lo tuve entre manos pensé: esto tiene que funcionar. Y funciona. Vaya si funciona. Si tenéis oportunidad de conseguir la edición física, no me lo pensaría demasiado; más allá de la música, es de esos trabajos que ya desprenden cierto aroma de pieza de colección. Mejor te lo pongo fácil y te dejo aquí mismo el enlace para que puedas comprarlo ya: Ad Nauseam - Come Back From The Dead

Sick to Death

Abre como debe abrir algo que lleva demasiado tiempo enterrado: reventando la tapa del ataúd. Riffs rápidos, melódicos pero profundamente deathmetaleros, batería entrando con toda la contundencia del mundo y, cuando aparece la voz, la primera pregunta sale sola: ¿Petrov? Pues no. El que está vociferando aquí es Paul, pero desde el primer segundo me ha transportado directamente a aquellos años en los que el Death Metal parecía una enfermedad extendiéndose por Europa y había una banda sueca que lo hacía especialmente bien: Entombed, con el irrepetible L.G. Petrov al frente. No estoy diciendo que Paul copie a Petrov, sería simplificar demasiado; lo que hay es ese mismo olor a sótano húmedo y garganta castigada que automáticamente activa ciertos recuerdos.

Mientras tanto, Marcos aporrea la batería con una contundencia que atraviesa toda la mezcla sin tapar nada, y ahí aparece otra de las primeras cosas que me llaman la atención del EP: puedes distinguir perfectamente el bajo de Iago. No está escondido debajo de las guitarras haciendo bulto; tiene cuerpo, presencia y movimiento. Eso ya te da una pista de la producción: suena crudo, pero no embarrado; sucio, pero no torpe; natural, pero perfectamente colocado. Y por si todavía faltaba algo, hacia el final se sacan un solo de guitarra que entra como una cerveza helada después de pasarte toda la tarde al sol. Empezamos muy bien.

Waves of Maggots Over Oceans of Rot

Apenas necesita unos segundos para volver a abrir otro cajón de la memoria. Las guitarras, la batería, el tono… y de repente aparecen Morgoth, Death, Dismember....en alguna parte del cerebro. No porque estén copiando nada, sino porque este disco funciona continuamente como una máquina del tiempo. Vas reconociendo sensaciones de la vieja escuela mientras, casi sin darte cuenta, empieza a definirse claramente el sonido propio de Come Back From The Dead.

Y eso es importante, porque una cosa es sonar old school y otra muy distinta vivir del museo. CBFTD no están embalsamando 1991, están utilizando aquel lenguaje como materia prima. Los solos vuelven a entrar cuando tienen que entrar, los cambios de ritmo están medidos al milímetro y la banda sabe perfectamente cuándo acelerar y cuándo dejar caer el peso sobre tus hombros. Hay momentos en los que cierro los ojos y me veo a principios de los noventa, en plena época dorada del Death Metal, y lo curioso es que Come Back From The Dead podrían haber aparecido perfectamente en aquella fotografía sin que nadie preguntara quiénes son estos. Pero están aquí, ahora, y eso lo hace todavía mejor.

Autopsy of a Genocide

Empieza como un tortazo. Aquí no hay tiempo para apalancarse. Desde el primer golpe el cuerpo entiende antes que el cerebro lo que tiene que hacer: si tienes greñas, muévelas; si no tienes, dale al cuello. No hay excusa. Toda la banda suena compactísima, no compacta como algo comprimido y sin aire, sino como cinco músicos empujando exactamente en la misma dirección. Paul vuelve a firmar un trabajo vocal de manual, con esa suciedad que necesita este tipo de Death Metal, mientras empiezan los duelos de guitarra, los riffs que se cruzan, los solos retorcidos y esos pequeños latigazos que aparecen y desaparecen antes de que puedas agarrarlos. Todo huele igual de podrido y precisamente por eso funciona. El tema se despide por todo lo alto, con el tupa tupa de la bataca y una fugaz virguería de guitarra.

Ad Nauseam

Entonces llega Ad Nauseam y decide que el headbanging sigue siendo obligatorio. No hay negociación posible. Qué tema. Aquí las guitarras se lucen especialmente, y no porque se dediquen a encadenar filigranas imposibles, sino porque consiguen algo muchísimo más difícil: hacer que una ejecución muy trabajada parezca absolutamente natural. A veces lo complicado parece fácil, y aquí lo realmente complicado es sonar tan puro, tan honesto, tan crudo y tan visceral. Esa manera de hacer que el riff parezca avanzar medio podrido, medio arrastrándose, pero siempre con una violencia latente debajo. Es música que parece tener barro en las botas. Nada está excesivamente pulido, nada huele a laboratorio, todo transpira.

Quince minutos y treinta y cinco años

Y entonces se acaba. Ese es el problema. Ad Nauseam apenas necesita unos quince minutos para transportarte treinta y cinco años atrás. Una pequeña máquina del tiempo deathmetalera que te devuelve por un rato a una época en la que el género todavía parecía peligroso, cuando cada banda tenía un sonido reconocible y una guitarra podía sonar como una motosierra. Pero la diferencia es fundamental: no estamos hablando de arqueología. Come Back From The Dead están vivos. Muy vivos.

Hacen Old School Death Metal y bendito sea, porque hay veces que no necesitas que alguien invente otro género, necesitas que alguien recuerde por qué este era tan bueno. Ad Nauseam tiene riffs, mala hostia, crudeza, melodía, suciedad, técnica y una producción cojonuda. No hay postureo retro ni nostalgia impostada. Hay cinco tipos tocando una música que evidentemente llevan dentro.

Por eso recomendaría este EP a cualquier aficionado al Death Metal. No hace falta que seas un superviviente de los noventa, solo hace falta que te gusten las guitarras con dientes. Yo le doy un 9. ¿Y qué le falta para llegar al 10? Muy fácil: cuatro canciones más. Nada más. Porque cuando empiezas a estar completamente dentro, cuando el cuello ya funciona de manera automática y el disco ha conseguido construir su propio olor, se termina. Y eso deja cierto regusto amargo, así que no me queda otra: toca ir hacia atrás y ponerme con los trabajos anteriores de la banda, empezando por The Coffin Earth's Entrails

Pero antes volveré a poner Ad Nauseam, porque estos quince minutos han conseguido algo que no consigue cualquier disco: hacer que durante un rato desaparezcan más de tres décadas. Y cuando vuelve el silencio, la sensación es casi la misma que cuando salías de una tienda de la calle Tallers con un disco nuevo debajo del brazo, llegabas a casa, lo ponías y descubrías que aquella portada no te había engañado.

Esta tampoco. Come Back From The Dead han vuelto de la tumba, sí, pero no para recordarnos el pasado: han vuelto para demostrar que todavía puede morder.

Tracklist

  1. 1Sick to Death04:10
  2. 2Waves of Maggots over Oceans of Rot03:42
  3. 3Autopsy of a Genocide03:22
  4. 4Ad Nauseam03:45

Total: 14:59

¿Falta un álbum en esta web? Añadir álbum →