Puntuación
Reseña editorial
En 1998, Acheron lanzaba "Those Who Have Risen" con una propuesta de death metal visceral que bebía directamente de las fuentes clásicas del género. El álbum abre con "Intro: Nosferatu Prelude", una introducción atmosférica que rápidamente cede paso a riffs de guitarra densos y gruesos. Temas como "Lifeforce (The Blood)" y "Hekal Tiamat" establecen el tono del disco: brutales, directos, sin concesiones hacia la accesibilidad. La producción, aunque oscura, permite que cada instrumento ocupe su espacio en la mezcla, evitando el barro sonoro que tantas bandas del género no sabían evitar a finales de los noventa.
La temática ocultista que permea el álbum alcanza su máxima expresión en composiciones como "Necromanteion Communion" y "Shurpu Kishpu", donde Acheron demuestra un interés genuino por la mitología y el esoterismo más allá del típico gore temático. Este enfoque coloca el trabajo más cerca de bandas como Tiamat que de simples imitadores de Cannibal Corpse. Las estructuras son relativamente simples pero efectivas, permitiendo que la ferocidad de la ejecución sea el verdadero protagonista sin necesidad de artificios excesivos.
Comparado con trabajos contemporáneos como "Envenomed" de Malevolent Creation, "Those Who Have Risen" mantiene una coherencia temática más sólida, aunque sacrifica algo de velocidad y agresión calibrada. El cierre del álbum con "Immortal Sigil" es un acierto: un track que sintetiza todo lo anterior sin caer en la grandilocuencia innecesaria. Para quienes buscan death metal de culto sin pretensiones de innovación, este es material recomendable que merece más reconocimiento del que históricamente ha recibido.
Tracklist
- 1Intro: Nosferatu Prelude
- 2Lifeforce (The Blood)
- 3Hekal Tiamat
- 4Necromanteion Communion
- 5Out of Body
- 6Undead Celebration
- 7Final Harvest
- 8Shurpu Kishpu
- 9The Calling
- 10Immortal Sigil