Conflicto, abandono y la caída de una banda en pleno tour

La banda de death metal estadounidense Vitriol ha protagonizado uno de los giros más drásticos vistos últimamente en la escena extrema: sus miembros decidieron abandonar la banda a mitad de gira y dejaron al vocalista Kyle Rasmussen, junto a su pareja y su perro, varado en una gasolinera en Vermont. Así lo anunciaron públicamente mediante redes sociales, provocando la cancelación inmediata del resto de conciertos previstos.

El quiebre fue comunicado directamente por el guitarrista Keith Merrow, acompañado por el bajista Brett Leier y el baterista Andy Vincenzetti, quienes publicaron en Instagram Stories que ya no toleraban los “estallidos de ira” del frontman, calificándolos de “cobardes y débiles”. En su mensaje, Merrow escribió: “We gave everything we had, and now we have left you with nothing. Mass exodus.” (lo dimos todo y ahora los hemos dejado sin nada.Exodo masivo.)

El incidente que destapó la ruptura

La tensión habría alcanzado su punto álgido tras un concierto en Nueva York. Según la versión de Rasmussen, los miembros de la banda habían consumido drogas y, en medio del trayecto rumbo a Canadá, surgió una discusión en el autocar. A su juicio, Merrow habría invadido su espacio personal en el vehículo, lo que desató una confrontación física y verbal. Tras ese altercado, los compañeros abandonaron el tour sin previo aviso y lo dejaron a él, su novia y su mascota en una gasolinera remota, según su relato.

Por su parte, los exmiembros refutaron que se trate sólo de diferencias personales, calificando el incidente como el colmo de una acumulación de actitudes que, aseguran, venían arrastrando desde hace tiempo. La abrupta salida marca el segundo episodio de inestabilidad en la banda: ya en 2024 el bajista/co-vocalista original abandonó el grupo en medio de una gira.

¿Qué queda de Vitriol tras la debacle?

Con la salida simultánea del guitarrista, bajista y baterista, Vitriol queda reducida al frontman original, Kyle Rasmussen —siempre cuestionado por los propios exmiembros por su temperamento—. En su declaración pública, Rasmussen no descartó continuar la banda en el futuro, pero reconoció que tomaría “un descanso prolongado” hasta decidir cuál será el siguiente paso.

En paralelo, los tres exmiembros anunciaron su intención de formar un nuevo grupo bajo otro nombre, llevando consigo lo que resta de la gira y personal de sonido. Con esa declaración buscan dejar claro que su compromiso con el metal sigue intacto —aunque lejos de lo que fue Vitriol.

Impacto y repercusiones inmediatas

La comunidad metalera recibió la noticia con sorpresa, incredulidad y un fuerte debate: ¿es una traición dejar a un compañero abandonado en la carretera? ¿Es justificable si hay violencia verbal y abuso? Las opiniones se dividen. Algunos defienden la decisión de los exmiembros como un acto necesario tras insistentes conflictos internos; otros entienden que la ruptura y el abandono podrían haberse manejado con más respeto, incluso cancelando la gira de forma conjunta, pero no dejando a nadie varado. Lo cierto es que el incidente ha dejado una mancha en la reputación de la banda.

De momento, los conciertos restantes han sido cancelados. Seguidores de Vitriol que habían comprado entradas están pendientes de comunicaciones oficiales sobre posibles devoluciones o reembolsos, aunque hasta ahora no ha habido anuncio alguno. El silencio de la banda añade incertidumbre sobre su futuro: si habrá una reconstrucción del proyecto, un cambio de nombre o un abandono definitivo.

“La lealtad en el metal vive mucho más allá de los riffs — vive en la integridad de sus miembros.” —