Emperor en jaque: el arresto y la condena de Samoth
En el auge del black metal noruego de los 90, las fronteras entre arte, vandalismo y asesinato se desdibujaron. Mientras muchos recuerdan los incendios de iglesias y los crímenes ligados a Mayhem, pocos conocen la historia de Samoth (Tomas Haugen), guitarrista y cofundador de Emperor, y su implicación en un juicio por asesinato que estremeció a Noruega.
Emperor en la línea de fuego
Formada en 1991 por Samoth e Ihsahn, Emperor se consolidó rápidamente como uno de los pilares del black metal, con un estilo sinfónico y oscuro. Pero en 1992, esta incipiente carrera fue sacudida por una cadena de crímenes cometidos por miembros de la llamada “Inner Circle” del black metal.
En agosto de ese año, el baterista Faust (Bård Eithun) asesinó a un hombre llamado Magne Andreassen tras una cita en un parque de Lillehammer, apuñalándolo 37 veces. Ese mismo día o al siguiente, Faust, junto a Varg Vikernes y Samoth, fue vinculado a la quema de la capilla Holmenkollen en Oslo.
El arresto de Samoth y el juicio
En enero de 1993, la policía noruega comenzó una investigación masiva contra los principales miembros del movimiento. Samoth fue arrestado por su rol en los incendios de iglesias. En junio de 1994, fue condenado a 16 meses de prisión por el incendio de la iglesia de Skjold en Vindafjord, cometido en 1992 junto a Vikernes.
El caso resultó explosivo: Emperor tuvo que interrumpir su actividad hasta su regreso en 1997, cuando publicaron “Anthems to the Welkin at Dusk”.
Impacto en la banda y la escena
La condena rompió Emperor. Ihsahn se convirtió en único miembro activo mientras Samoth y Faust cumplían condena. Este paréntesis sombrío añadió misticismo al grupo, pero también cuestionó los límites entre arte y crimen.
Memoria y legado controvertido
Tras cumplir su pena, Samoth regresó a la música. Emperor volvió con fuerza, y Samoth ha declarado que la experiencia en prisión fue “valiosa” aunque no la lamenta. El episodio forma parte indisoluble de la leyenda negra del género, y sigue siendo tema recurrente en documentales y análisis como Lords of Chaos.
La condena de Samoth mostró que en el black metal, no había límites entre la canción y el grito de los tribunales.

