Cuando hablamos de metal extremo, ¿qué esperamos de una banda que fusiona el blackened death metal con el ocultismo de la mano izquierda? La respuesta podría traicionar nuestras expectativas: disonante, opresivamente pesado y con ritmos intrincados. Pero en 'Theos-Vel-Samael', Ain Sof Aur va más allá de los clichés, ofreciendo una experiencia musical que es una invocación ceremonial de la oscuridad que trae sabiduría. Este álbum no solo explora la identidad musical sino que también se adentra en la interacción entre ideologías y sonidos, desafiando todo estereotipo que hemos forjado sobre el metal y la espiritualidad.

Dividido en tres movimientos, 'Theos-Vel-Samael' presenta una progresión desde la "visión", pasando por la "fuerza", hasta la "acción". Este formato es intrigante, ya que sugiere que cada parte tiene distinta importancia en el proceso de invocación. A pesar de que estos temas podrían remitirnos al black metal más oscuro, Ain Sof Aur revela en realidad una conexión más estrecha con el death metal técnico, donde los pasajes melódicos y progresivos se despliegan en un entorno inesperadamente vibrante. Así, desde el desbordante tono de I hasta las serenas armonías de II, la banda mantiene cautiva la atención del oyente de una manera sorprendente.

A pesar de todos sus méritos, 'Theos-Vel-Samael' deja un sabor agridulce. Hay mucho que admirar: los rugidos gorgoteantes de M.H.S., la enérgica interpretación de batería de L.B.W. y esa hábil fusión de melodía y disonancia que tanto caracteriza a Ain Sof Aur. Sin embargo, la sensación de falta de enfoque puede robar algo de su impacto. A medida que la música fluye entre la tensión de la disonancia y los momentos melódicos, estos últimos parecen desdibujarse, perdiendo esa chispa que debería hacerlos destacar. En este sentido, el álbum se siente como un viaje fascinante, pero algo descompensado.